miércoles, 4 de mayo de 2016

Desafío de la autoridad en la adolescencia: Parte I- Dinámicas y Cambio

Las crisis son necesarias para la adaptación y crecimiento de la familia como sistema. Los cambios son inevitables, por lo que la familia ha de ser lo suficientemente flexible como para adaptarse sanamente a los cambios sin perder su identidad.

La adolescencia de uno o varios hijos introduce cambios en los límites y roles, así como en el funcionamiento de la familia. El adolescente suele probar los límites como parte del desarrollo de su identidad, frente a lo que muchos padres responden con un manejo poco flexible de la autoridad.

Son múltiples los elementos que pueden estar presentes en este tipo de  situaciones, dado que cada familia plantea una dinámica singular, enraizada a su historia, así como distintos mecanismos para hacer frente a cambios y conflictos. Por ello, sin intención de generalizar, nos gustaría reflejar cómo distintos aspectos pueden descansar de forma más o menos consciente en la dinámica social-familiar-individual, perpetuando el síntoma y alargando el problema.


Mostramos un ejemplo de las dinámicas que alimentan la rigidez en el sistema familiar frente a una situación de desafío a la autoridad por parte del adolescente, complicando las salidas creativas frente al problema y generando crisis improductivas. 

Las exigencias y vivencias de cada sistema

Frente a un adolescente que reta la norma o desafía ciertos aspectos de lo “aceptado socialmente”, se esconde una dinámica singular que empapa todos los sistemas a los que pertenece.


El adolescente no se “comporta” en un vacío, sino en relación con otros: compañeros, familiares (familia nuclear –padre, madre, hermanos- y familia extensa –abuelos, tíos, primos-), educadores, padres de amigos, su comunidad… Dado que toda relación es necesariamente bilateral, o más bien, multilateral, veamos qué ideas implícitas pueden esconderse tras las demandas de cada polo en una situación de desafío a la autoridad: Por una parte el adolescente, por otra sus padres, y por último el contexto social al que pertenece.




La interacción de estas distintas vivencias y demandas, pueden generar puntos de conflicto en la medida en la que cada sistema se aferra rígidamente a su necesidad sin reflexionar sobre la medida en la que esto perpetúa el problema. La zona en la que se oponen las distintas exigencias, represente la zona de conflicto y puede verse reflejada en distintas dinámicas entre cada uno de los sistemas. 


Algunos ejemplos de las dinámicas conflictivas más comunes entre sistemas, en casos de desafío de la autoridad son:

Conflicto padres-hijos
-Reproches constantes.
-Establecimiento de límites rígidos y poco claros.
-Ambigüedad en la asignación de responsabilidades y reclamos al respecto.
-Con frecuencia hay sobre-castigo aunque el adolescente va quitándole importancia a los mismos hasta que pierden su sentido y este termina por desobedecerlos.
-Se suele hablar de poca comprensión por parte de ambos sistemas.
-Es frecuente entrar en una lucha de poder (quién tiene la razón, quién tiene la última palabra, quién “puede” más…).

Conflicto hijos-social
-La lucha de poder se traslada al centro educativo.
-El adolescente puede llegar a interpretar el cuidado como control (no solo de sus padres, sino de cualquiera que lo ejerza).
-Los educadores, otros padres e incluso familia extensa (tíos, abuelos, primos…) pueden llegar a etiquetar al adolescente, de alguna forma, aislándolo (“es un niño problemático”, “no quiero que vayas con él”…).
-Puede crearse una “socialización sintomática”: adolescentes que escogen grupo de amigos/pares que reflejen la oposición a la norma.

Conflicto social-padres
-Suelen establecerse relaciones basadas en el reproche y crítica implícitos frente a uno y otro rol (educador/sociedad- padres del adolescente: “Es mal padre/madre”, “No se ocupa de su hijo”Vs. “El colegio no los vigila como debería”, “La profesora pasa de los alumnos”…).
-Los educadores y otros padres pueden llegar a etiquetar y exigir a los padres del adolescente, incluso también excluirlo.
-Amenaza el riesgo de exclusión.

Los primeros pasos hacia el cambio real

Pequeños cambios introducen la necesidad de que el resto de sistemas realicen un ajuste, movilizando la dinámica global hacia un cambio adaptativo.

Lo que era visto como áreas de conflicto entre sistemas, que perpetuaban la crisis improductiva, se transforma en puntos de apoyo y redes protectoras para el desarrollo sano. Así, cada punto de confluencia puede transformarse en un punto de apoyo que acoge la necesidad del adolescente sin aislarlo. 


Son distintas las estrategias que podemos poner en práctica para activar una dinámica distinta que respalde al adolescente y fortalezca su estabilidad emocional. Abordamos estas acciones de cada sistema en la segunda parte del presente artículo, manteniendo en mente entretanto, que la necesidad y síntoma de adolescente habla y denuncia ciertos aspectos de todos los sistemas que lo rodean y el cambio, por ello, no depende sólo de éste, sino de la dinámica subyacente… de los diversos puntos de encuentro. 

Para ver Desafío de la autoridad en la adolescencia: Parte II- Poner en movimiento el cambio adaptativo, haz click aquí

Artículo de Kreadis