martes, 8 de abril de 2014

La construcción literaria y psicoterapéutica: Paralelismos

Todos tenemos relatos de los aconteceres de nuestra vida y así como elegimos las historias
literarias que queremos leer, elegimos cómo contar nuestra propia historia, así como también qué lectura hacemos de la misma. La forma en la que nos aproximamos a una obra (sea del género que sea) nos sumerge en lo extraliterario: hemos de preguntar al texto a medida que leemos, vamos encontrando respuestas a la vez que formulamos hipótesis: nos valemos de nuestras propias vivencias para dotar de significados la experiencia de alguien ajeno, a la vez que somos nosotros mismos protagonistas y lectores.


La psicoterapia trabaja en este mismo nivel, escudriñamos en el relato sobre el cual construimos y con ello nos investigamos y construimos. En ambos casos subyace la asociación de ideas, una experiencia que tiene que ver con la organización del mundo a partir de la propia subjetividad, de la propia historia personal en la búsqueda de significados.

La lectura de un relato literario plantea un espacio único y personal de libertad de acuerdo a nuestra propia historia. Entendemos aquello que le ocurre al personaje acerca del cual leemos, solo a través de nuestra propia experiencia, de nuestro imaginario. La lectura de un texto literario, así como la lectura de nuestras propias vivencias, nos insta a construir una red explicativa tejida no solo de las fantasías e intención del autor, sino también de las propias, en la inevitable presencia de nuestros afectos, conflictos, intereses y relaciones particulares. Así, la historia literaria se desvela y formula desde la experiencia y el imaginario de su autor, a través de la construcción que hace de ello la mente del lector, impregnándola de sus deseos, preocupaciones y defensas; impregnándola de su mundo emocional en una continua interrelación.

El mundo literario permite con mayor facilidad algo que constituye uno de los principales anhelos en cuanto a la construcción psicoterapéutica: le permite a aquel que se adentra en sus recovecos eludir la censura, jugar con la historia, dejarse sorprender por lo que va surgiendo, por lo que emerge.

Uno de los principales objetivos terapéuticos que suelen guiar el proceso, tiene que ver con el promover la toma de conciencia de las claves del malestar de aquel que acude en búsqueda de ayuda. Esta toma de conciencia, se desarrolla en el contexto particular de la experiencia individual, de la historia que se narra. Una vez que el paciente provee de significado sus propias experiencias, se pone en marcha el complejo proceso que le hace más protagonista de sus iniciativas, a la vez que es capaz de comprender la forma en la que se relaciona con su entorno. Es capaz de dejarse sorprender por aquellos giros de la historia que pueden generar distintos “desenlaces, así como ampliar y descubrir oportunidades en su relación con el entorno y los cercanos… La literatura y la psicoterapia parecen construir un espacio común, a la vez que surgen de ese mismo espacio: un tejido entre el mundo interno y el vincular.
Artículo escrito por Kreadis, Marzo 2014